El 25 de junio de 1823 arribaba al puerto de A Coruña el joven Jaime de Arbuthot con pasaporte expedido por el último General en Jefe de la Expedición de Costa Firme Miguel de la Torre. Había pasado en Venezuela persiguiendo a Bolívar largos ocho años y regresaba siendo comandante y con herida de bala ocasionada en los prolegómenos de la Batalla de Carabobo. Arribó a nuestra ciudad en una histórica jornada, en medio del asedio del ejército absolutista francés de los 100.000 Hijos de San Luís. Arbuthnot asistió a la capitulación de la liberal Coruña que pone fín tragicamente al Trienio Liberal[1].

Nicho del Mariscal Jaime de Arbuthnot (1791-1863)

Nicho del Mariscal Jaime de Arbuthnot (1791-1863)

Una vez en la plaza, será agregado al 4º Regimiento de Artillería, cambiando de esta manera de arma. Pasará 1824 en este regimiento en servicio ordinario, sin novedad, obteniendo en febrero del 1825 la licencia indefinida, que lo aparta del ejército durante 5 años[2].

El 4º Regimiento del Real Cuerpo de Artillería encarnado por la coruñesa Asoc. Htca The Royal Green Jaquets

El 4º Regimiento del Real Cuerpo de Artillería encarnado por la coruñesa Asoc. Htca The Royal Green Jaquets

Pero en septiembre de 1830 entra de nuevo en servicio en el Regimiento de Navarra 6º Ligero[3] y un mes después ya entra en acción en la frontera navarra con Francia contra el general Espoz y Mina[4], que después del exilio en Londres[5] y París penetraba en territorio español por Vera de Bidasoa para pronunciarse contra Fernando VII con el apoyo de la Monarquía liberal francesa de Luís Felipe de Orleáns.

Aquí yace Juana de Vega viuda del general Espoz y Mina, cuyo corazón se halla aquí.

Aquí yace Juana de Vega viuda del general Espoz y Mina, cuyo corazón se halla aquí.

Durante los próximos dos años Arbuthnot servirá en el Ejército de Observación de Portugal sorprendentemente para reforzar la frontera con la monarquía «amiga» de Miguel I «o Tradicionalista».

Así llegamos al crucial año 1833. El 29 de septiembre muere Fernando VII, y el mundo tradicionalista y defensor de la Monarquía Absoluta se reúne bajo las banderas del hermano del rey muerto, Carlos María Isidro, proclamado Carlos V y tomando las armas. La sublevación cuajará en dos áreas, configurándose sendos frentes: la zona de La Rioja, País Vasco y Navarra, o Frente de las Vascongadas, con el coronel Tomás de Zumalacárregui[6] como figura; y el Frente Oriental o del Maestrazgo, con Ramón Cabrera[7] como líder de las partidas carlistas.

Tomás de Zumalacárregui. Foto sacada de la web del Museo Zumalacárregui http://zumalakarregimuseoa.eus/

Tomás de Zumalacárregui. Foto sacada de la web del Museo Zumalacárregui http://zumalakarregimuseoa.eus/

En octubre de 1833 se proclama a Carlos V y los sublevados de Logroño se unen a las fuerzas navarras de Zumalacárregui.

En el Frente Norte en el primer año de la guerra, 1833, el Carlismo es dominante, con jefes nativos, conocedores de la región y tropas mejor adaptadas al medio y a la táctica de guerrilla, frente a las tropas isabelinas[8]. El coronel Tomás Zumalacárregui es nombrado Jefe del Ejército carlista de Vizcaya y Alava.

Este es el panorama en diciembre de 1833 en el Frente Norte donde Arbuthnot es destacado, participando en dos acciones de manera relevante, pues es ascendido a Coronel, el mismo grado que Zumalacárregui.

1834 es un año muy importante porque desde Madrid prosigue la configuración de un estado liberal de corte occidental, aunque en su versión muy moderada, pero que claramente considera la Monarquía tradicional, a sus reinos y privilegios como cosa del pasado[9]. El 10 de abríl la Regente María Cristina concede la carta otorgada conocida como «Estatatuto Real»[10], y el nuevo régimen liberal busca su lugar en el contexto de las potencias europeas junto a Francia y Gran Bretaña firmando la Cuádruple Alianza. En 1834 también hace el Pretendiente su presencia en España. A comienzos de julio entra Carlos V por el Valle de Baztán[11] y se reúne con Zumalacárregui, Jefe de sus ejércitos del Norte, realizando el Manifiesto de Elizondo[12].

En el contexto del teatro de operaciones, la situación del Frente Norte en el año 1834 es de estancamiento, con la ejecución de acciones limitadas en el espacio y tiempo, incapaces los Carlistas de superar su tácrtca de guerrillas para pasar a ser un ejército de magnitud que pueda exportar la guerra a otros frentes, y con el ejército gubernamental cristino incapaz de realizar progresiones y sufriendo en los montes de Navarra.

En una de estas acciones aisladas, en Olarragoitia, el coronel Arbuthnot es herido por segunda vez[13] en el brazo izquirdo en el día de Santiago 25 de julio.

El 25 de septiembre Arbuthnot participa en el ataque a las importantes plazas carlistas de Zúñiga y Orbizu, a mbos lados del río Esla. Esta es la antesa de la batalla de los Campos de Mendaza trabada en diciembre, donde el regimiento de Arbuthnot bajo las ordenes de los generales Luís Fernández de Córdoba y Marcelino Oráa[14], desbaratan a Zumalacárregui, que debe abandonar el Valle de Berrueza y fortificarse en el Esla, en las plazas mencionadas de Zúñiga y Orbizu. 1834 terminó de una manera dinámica para el coronel Arbuthnot, anuncio de un gran 1835, que asiste a una revisión del gobierno por parte de la Regente.

María Cristina busca nuevos apoyos para su régimen y decide cesar al moderado Martínez de la Rosa[15] y llamar al gobierno al exaltado Mendizábal que practicará políticas antieclesiásticas, como la famosa Desamortización de bienes.

Por parte carlista en 1835 asiste a la necesidad de salir de los montes vascos y navarros y conseguir un puerto de mar adonde podrían llegar las ayudas austríacas, prusianas o rusas. Con ese afán Zumalacárregui procede al ambicioso primer asedio de Bilbao el 10 de junio. Pero el 29 es herido y muere. Esta resultará una pérdida irremplazable para los carlistas, que ahora bajo el mando del general González Moreno, abandonan el asedio bilbaíno para enfrentarse en campo abierto a las tropas cristinas del general Córdoba en Mendigorría.

En este año 1835 también se observa la necesidad de dar un trato más humanitario a los prisioneros y tratar de regular las hostilidades, que habían tomado un cariz descarnado y cruel. Con este fín se firma el Convenio Lord Elliot el 27 de abríl[16].

En cuanto al coronel Arbuthnot, su regimiento es movilizado al Norte navarro, en el sector de los Pirineos, participando en la acción del puerto de montaña de Velate en los inicios de febrero. Allí también vivirá el asedio carlista a la villa de Elizondo, de importancia estratégica y simbólica dado que fué allí donde Carlos V emitió su Manifiesto nada más pisar suelo español. Elizondo había sido fortificado a continuación por los cristinos, y fué sitiado por los carlistas en febrero y marzo de 1835.

En abríl Arbuthnot está presente en la acción del puerto de Baquedano, pero en junio baja del monte para participar junto con su regimiento en el levantamiento del aludido sitio que Zumalacárregui estaba llevando sobre Bilbao.

Después de la muerte de Zumalacárregui el sitio de Bilbao fué abandonado por los carlistas, obligados a batirse contra el ejército cristino del general Córdoba en Mendigorría donde sufrirán un duro revés[17].

Las ordenes de don Carlos después de los desastres de Bilbao y Mendigorría es el repligue y concentración en Estella. En la comarca de esta ciudad se encuentra Arcos, donde se produce una acción en la cual el coronel Jaime de Arbuthnot mereció mención especial y honorífica por parte de Su Católica Magestad Isabel II y en su nombre la Reina Regente María Cristina. A continueción, a finales de septiembre es agregado como coronel del Regimiento de Aragón 2º Ligero.

Con la ofensiva sobre Estella, persiguiendo los gubernamentales al Pretendiente, y con los carlistas en crisis tras la muerte de Zumalacárregui y Bilbao y Mendigorría, se cierra en 1835 la primera fase del conflicto, para dar inicio a una nueva fase protagonizada por las grandes expediciones carlistas de 1836 y 1837.

UN TEXTO DE SUSO MTNEZ. http://guiasdegalicia.com

[1] Supone por lo tanto la caída del régimen constitucional y el restablecimiento del régimen absolutista, aunque matizado, pues Fernando VII no volvió a restablecer el tribunal de la Inquisición, lo que provocó ya el surgimiento de una oposición tradicionalista en torno a la figura de su hermano Carlos María Isidro.

[2] Durante el restablecimiento del Absolutismo, en el período conocido por los liberales como la Década Ominosa, serán frecuentes las depuraciones en el ejército y las denuncias por la actitud del encausado durante el período del Trienio Liberal. A pesar de la hoja de servicios en América, donde actuó incluso con celo reglamentario militar en el sumario promovido por él mismo contra el coronel García de su Regimiento Hostalric por la arenga pronunciada por éste antes de la acción de Vigirima en 1821( Mariano Torrente. Historia de la Revolución Hispanoamericana, pág. 246), el comandante Arbuthnot también tuvo que sufrir un largo apartamiento del servicio de 5 años.

[3] Los regimientos de infantería son de línea o ligeros, conocidos éstos últimos como Cazadores, con el cornatín como emblema. Arbuthnot ya tenía experiencia al haber combatido en Venezuela como capitán y luego comandante de un regimiento de cazadores, el Hostalric.

[4] Uno de los más destacados generales liberales que se opondrá con las armas a la invasión de los 100.000 Hijos de San Luís, siendo Capitán General del Reino de Galicia con sede en A Coruña donde se desposará con la promujer del Liberalismo coruñés Juana de Vega, que llegará a ser haya de la reina niña Isabel II en el período liberal progresista de Baldomero Espartero de 1840 a 43.

[5] Mina se convertirá en una figura del Liberalismo español exiliado en la capital británica, agasajado por la familia real y por los poetas románticos ingleses. William Wordsworth le dedicará su poema Spanish Guerillas. Su corazón yace junto a su esposa Juana de Vega en el cementerio de San Amaro.

[6] Conocido por sus soldados com «Tío Tomás», figura del fenómeno de la Guerrilla española y ejemplo de hombre de armas forjado en la Guerra de la Independencia: complaciente con su gente y feroz hasta el extremo con el enemigo; al igual que Espoz y Mina.

[7] Ex-seminarista que abrazará el Carlismo armado y que pronto se convertirá en una figura mítica, el «Tigre del Maestrazgo».

[8] Diremos mejor «cristinas», puesto que la reina niña está bajo la tutela de la Regente María Cristina.

[9] Estos pasos dados por la Regencia hacen que a los defensores de la Tradición y los fueros no les quede más remedio que abrazar las banderas de don Carlos. En San Amaro yace Evaristo Martelo, autor de «As landras», himno del Carlismo gallego, defensor de las grandezas y privilegios de nuestro antiquísimo Reino, fundiéndose en esta triada: «Deus, Patria, Rei».

[10] La soberanía no reside todavía en el pueblo, sino en su Católica Magestad, que tiene a bien desprenderse de parte de aquella en beneficio del pueblo representado en las cortes, a través de una «carta otorgada»

[11] Establecerá su Corte de campaña en la villa de Zúñiga.

[12] Villa del Valle del Baztán. En este manifiesto se declaraba que «el éxito no es dudoso; un solo esfuerzo y España es libre».

[13] Arbuthnot había sido herido por primera vez en ese brazo el 13 de mayo de 1821 en la acción de Guatire en Venezuela tratando de bloquear la marcha del jefe insurrecto Bermúdez desde Oriente hacia Caracas, movimiento de distracción de Bolívar en los prolegómenos de la decisiva Batalla de Carabobo.

[14] General navarro, de la escuela de Espoz y Mina.

[15] Granadino poeta y dramaturgo romántico. Sus detractores exaltados lo denominaban «Paquito el pastelero».

[16] Este convenio sólo se aplicó en el Frente Norte. No fué así en el frante del Maestrazgo.

[17] El mismo pretendiente don Carlos huirá in extremis a Estella.